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lunes, 23 de febrero de 2009

II Simposio de L'AJUNTAERA

L’Ajuntaera pa la Plática, el Esturrie y’el Escarculle la Llengua Murciana”, coincidiendo con el “Día Internacional de la Lengua Materna” declarado por la UNESCO, ha celebrado esta tarde en el Aula “Rector Antonio Soler” de la Universidad de Murcia, el “II simposio sobre el murciano y sus variedades léxicas comarcales”. Acto al que han asistido un grupo muy nutrido de interesados en el tema –algunos venidos desde lugares muy alejados de nuestra capital–, que casi han completado el aforo del recinto; y que ha sido presentado y moderado por Pedro Jesús Sánchez Galindo.

Tras unas palabras de agradecimiento pronunciadas por Francisco Fernández Egea, Presidente de L’Ajuntaera, ha iniciado el Simposio con la lectura de unos textos alusivos, de Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Mariano de Cavia y Ramiro de Maetzu, y ha dado la bienvenida a los ponentes con unas palabras de Pedro Jara Carrillo.

Seguidamente, Carlos Martínez Hernández, Delegado de Alumnos de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia, ha introducido el tema con unas sencillas palabras, en las que ha manifestado que el murciano se habla sin regomello alguno en la Universidad, que es lo mismo que decir en la cuna del humanismo murciano. Y para ilustrar su afirmación, “Paquiquio” y “Pencho” (huertano y dueño de bar, respectivamente), han interpretado “La lengua murciana está en la calle”, diálogo de una zona con seseo.

El primer ponente ha sido Joaquín Vicente Andreu Gómez, de Almoradí, que disertó sobre el panocho de la Vega Baja del Segura, afirmando que se habla por los descendientes de quienes poblaron la comarca hace unos 5.000 años. Hizo hincapié en las relaciones ininterrumpidas de aquellos naturales con Murcia y Cartagena, afianzadas aún más si cabe, por unos tres millones de personas, a consecuencia de la administración catalano-parlante que soportan. Señaló que el murciano tiene todos los elementos que necesita una lengua, excepción hecha de una gramática, y que ha evolucionado independientemente como lo han hecho otras lenguas. También aseveró, que ello es así por existir unas fronteras geológicas, aunque se deja notar las influencias de emigraciones y otros condicionantes humanos, que ha llegado a su máxima expresión en el municipio de San Fulgencio, donde ha salido alcalde alguien que no habla ninguna de nuestras tres lenguas. Toda su intervención ha sido avalada por numerosos ejemplos de tipo lingüístico.

Tras él, ha intervenido Cecilio Martínez García, de la comarca cartagenera-lorquino-murciana de Fuente Álamo, que ha dado un repaso a los términos empleados en el vivir diario fuentealamero en sus variados aspectos; y se ha mostrado partidario decidido del término SURESTE, que lamentablemente va cayendo en desuso.

En tercer lugar tocaba el turno a Antonio Martínez Cerezo, a quien, por no haber podido desplazarse desde Santander, ha suplido en la lectura de su intervención el mismo Frasquito Fernández Egea. En el texto ha expresado sus recuerdos a caballo entre la ciudad y la huerta, con numerosas vivencias de su abuelo Pepe “el Gorrino”, persona que tuvo muchos oficios “en la ciudad de vistosa y olorosa huerta”. Incidió en la existencia de distintos vocabularios y formas de emplear el lenguaje, en la que Murcia, dijo, no es una excepción. Finalmente, y tras mostrar su apoyo a la labor de L’Ajuntaera, señaló que deben marcarse tres objetivos: recoger, dar a conocer y potenciar nuestras cosas.

Siguió en el turno de intervenciones Ángel Custodio Navarro Sánchez, que habló de algo que conoce muy bien, como es el lenguaje de Vélez Blanco, pese a que no es filólogo, sino “compilador de lo escrito y escuchado”. Nos habló del vocabulario de la extensa comarca del Marquesado de los Vélez, formada por 14 pueblos, en sus tres comarcas, dos tercios de la geografía almeriense; aunque se centró particularmente en Vélez Blanco. Citó entre otros estudios, los de Modesto García Jiménez. Tras exponer algunas diferencias entre los propios velezanos y los del resto de la provincia, dio un somero repaso al vocabulario y dichos propios de su tierra, tanto de tipo cultural como topográfico y etnológico; fundamentando esa razón de ser, en la repoblación que se llevó a cabo, principalmente a base de pobladores murcianos, aunque con las lógicas evoluciones a lo largo del tiempo. Remarcó la presencia de terminaciones en al, el, il, en lugar de las clásicas ar, er, ir, como asimismo en las distintas formas empleadas para el masculino y femenino, y en la nominación como campo y vega para lo que suele ser secano y huerta en otros lugares. Finalmente pidió protección legal y jurídica para nuestro lenguaje, al menos tal y como se contempla en Andalucía, dos de cuyos artículos, dijo, podían copiarse aquí literalmente.

En último lugar intervino Inmaculada Perán Rex, nieta de Nicolás Rex (1892-1971), quien disertó sobre los trabajos de su abuelo por conocer y salvaguardar el habla murciana. Hizo una breve semblanza biográfica de su progenitor, dos de cuyas hijas (Josefina y Fuensanta) estaban presentes en el aula, y de sus publicaciones, de las cuales leyó algunos fragmentos.

El presidente de L’Ajuntaera, cerró el II Simposio con unas breves palabras, donde expresó que en la mesa habían estado muy buenos espadas, y que en justa correspondencia los buenos aficionados habían acudido a la corrida atraídos por el cartel.

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