A mis estimados amigos, Joaquín Hernández Yelo y Senén Dólera Candel, que tanto han
trabajado, y se afanan, por el engrandecimiento del distrito.
Se cumple ahora un siglo de que tengamos noticias, más o menos
completas, de las fiestas que en el Barrio del Carmen se celebraron en honor de
Nuestra Señora del Carmen. Fiestas que por cierto tuvieron un notable retraso,
por circunstancias que desconocemos, causantes también, posiblemente, de que no
se celebrasen las dedicadas al patrón, San Onofre.
Según la programación que conocemos, se aplazaron a los días 7 y 8 de
agosto, bajo el siguiente listado de actos:
Día 7 —A las cinco de la mañana repique general de campanas,
disparándose multitud de tracas y voladores.
Por la tarde a las cuatro llegará la banda de música
de Guadalupe que tan acertadamente dirige el maestro don Alfonso Caravaca, la que recorrerá el barrio tocando alegres
pasodobles.
Por la noche de nueve a doce, gran verbena a la Veneciana
amenizada por la banda, y luciendo todas las fachadas bonita iluminación. Un jurado
competente adjudicará tres premios a la fachada que se presente mejor adornada.
Al final se disparará una hermosa traca en colores.
Día 8 —A las cinco de la mañana gran diana, recorriendo
las principales calles del barrio, en la que, la tan renombrada banda de
Guadalupe ejecutará escogidas piezas de su repertorio, disparándose pólvora a
granel.
A las ocho, solemne misa en la que ocupará la
cátedra sagrada el eminente coadjutor de aquella parroquia [don Ángel Sánchez Martínez], oficiando la misa la banda mencionada.
A las diez, reparto de pan a las pobres de la
localidad.
Por la tarde a las cuatro, juego de sartenes,
carreras de burros, en sacos y cucañas.
A las siete, solemne novenario a Nuestra Señora
del Carmen, luciendo en su ermita una sorprendente iluminación.
A las ocho saldrá procesionalmente la imagen de
Nuestra Patrona recorriendo el barrio.
Por distinguidas señoritas de la localidad, se arrojarán
flores a la Virgen, desde las tribunas levantadas a este fin.
De nueve a doce de la noche verbena, como el día
anterior, disparándose al final un precioso castillo de fuegos japoneses, por el
reputado pirotécnico don Antonio Cañete.
Los mayordomos que con tanto celo vienen
trabajando para el mayor esplendor de estos festejos merecen mil plácemes, y en
particular su presidente don Antonio
Pinar Gómez [Recarzón], alma y vida de estas fiestas.
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Una vez celebradas, el corresponsal
de prensa en la localidad remitió al periódico la oportuna reseña, donde
observamos algún leve cambió, como el de la hora en que llegó a la localidad la
banda de música.
«En el barrio del Carmen de esta villa, se han celebrado
este año con mayor esplendor y concurrencia que en años anteriores, las fiestas
religioso populares a la Virgen del Carmen, Patrona de aquel caserío. El domingo
día 8, al toque de alba, hizo su entrada en la población la laureada banda de
Guadalupe tocando bonitos pasodobles y disparándose a la vez infinidad de
tracas y cohetes, y volteándose las campanas. Recorridas todas las calles del
vecindario por la banda, fue sacada en procesión la imagen de la Patrona,
viéndose en todas y cada una de las familias del barrio, el deseo de que la
Virgen Santísima pasase por sus casas. Al terminar la procesión, tuvo lugar la
misa solemne que celebró el Párroco don Juan
Cárceles predicando en ella el nuevo Coadjutor de esta villa don Ángel Sánchez Martínez, que con gran
elocuencia y sencillez probó que la Virgen del Carmen es nuestra Madre,
ensalzando las prerrogativas de su Santo Escapulario.
Durante el día, la banda citada nos deleitó con
preciosas piezas musicales, y se hizo un verdadero derroche de pólvora.
Por la tarde tuvieron lugar varios festejos populares
y bailes que deleitaron al público que allí se reunió, y poniendo fin a estas fiestas
un artístico castillo de fuegos artificiales, con que el señor Cañete probó sus habilidades de
polvorista.
El entusiasmo de aquellos vecinos a cuya cabeza va
el mayordomo entusiasta e incansable don Antonio
Pinar Gómez, ha superado a lo que se esperaba, por lo que les enviamos nuestra
felicitación, alentándoles para que, como es de esperar, vayan en auge estas fiestas
que tan alto ponen el nombre de los vecinos del barrio del Carmen.»
Por entonces,
desde 1925, era alcalde de Alguazas don Francisco
Martínez González, pero actuó casi todo el tiempo, como alcalde accidental,
don Ceferino Martínez Sandoval, que
tuvo una gran actuación, consiguiendo grandes logros para este pueblo. Y Cura
párroco, don Juan Cárceles López,
natural de San Benito - Murcia, hijo de Antonio Cárceles Fuentes y de Eduvigis
López Carmona.
Luis
Lisón Hernández
Cronista Oficial de Alguazas
Miembro de las Reales Academias Alfonso X el Sabio,
Matritense de Heráldica y Genealogía, y de Cultura Valenciana.
